Seguidores

sábado, 7 de julio de 2018

Nuestra primera vez en un club swinger (2da. Parte)


Escrito el 05-08-2016

Después de tremendo y delicioso acto exhibicionista de mi parte (Sam) nos dirigíamos de nuevo hacia la sala principal pero una vista excitante y provocativa nos detuvo, una pareja de jóvenes muy atractivos los dos estaban en plena faena sexual lo cual me llamó mucho la atención, le pedí a mi esposo que nos quedáramos viéndolos y al cabo de 2 minutos le dije: ahorita que ellos salgan quiero que lo hagamos ahí, los ojos que el abrió solo se comparan con los del gato con botas ¡Si! El de Shrek su asombro fue tal que no pudo decir nada hasta que recordó "Deje los condones en el coche" creo que eso fue lo más cómico que nos pasó esa noche (y lo único). Mientras Alberto iba al coche por los condones yo fui al baño a cambiarme de ropa incoherencias de algunas mujeres iba a estar cogiendo enfrente de muchas personas pero no podía cambiarme enfrente de ellas, después descubrí que es algo que no solo me pasa a mi, cuando mi esposo regreso yo iba saliendo del baño en una transparencia blanca que resultaba imposible no voltear a ver, me pregunto que si estaba lista y yo inmediatamente respondí que si. 

La magia del momento se terminó cuando al entrar en el cuarto tipo vitrina me ensucio la mano con algo que sin lugar a dudas era semen la cosa más desagradable aunque momentos antes me había tragado todos los de Alberto, pedimos que nos limpiaran el cuarto y empezó la acción todo iba bien las caricias, los besos las manos de Alberto recorriéndome, ¡esperen! Dos pares de manos recorriéndome, esa acción me excito muchísimo aunque no lo comunique al momento de pedirle a mi hombre que me penetrara o decepción el no estaba erecto ni excitado eso me puso realmente mal y un sin fin de cosas se vinieron a mi cabeza: no le gusto, no le excito, no lo estoy provocando. Trate de muchas maneras de animarlo pero aquello era un caso perdido salimos de ese cuarto frustrados, decepcionados y creo que hasta cierto punto molestos... Fuimos a la sala principal y las cosas ya no fueron igual tomamos un trago más y nos retiramos.

Ya en el coche de regreso a casa el silencio reino por mucho tiempo hasta que él como siempre buscando la comunicación eficaz entre los dos me pregunto que si estaba bien a lo cual yo respondí que no, que me tenía muy mal lo que había pasado y saber que no lo pude excitar, detuvo el coche me miró y me dijo estaba demasiado preocupado, no podía con la idea de que te estuvieran tocando y tú te sintieras mal yo necesitaba saber que tú estabas bien, que todo estaba bien (Alberto siempre ha sido un preocupón con todo) le dije que yo estaba bien y muy excitada de sentir tantas manos encima de mi, que me encantaba eso, asombrado por mi respuesta me pidió que a la próxima se lo dijera porque él no tuvo placer pensando que yo no estaba disfrutando... En fin, llegamos a casa nos dimos un baño e hicimos el amor como jamás lo habíamos hecho...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario